Una mirada al pasado de la mujer (y al presente)

A partir de la división de la sociedad en clases, la mujer -objeto de nuestro estudio en esta ocasión- se han transformado en un artículo de lujo que el hombre puede obtener legalmente por medio del matrimonio.

Con estas secas y amargas pero reales ideas, demos principio al punto de la discusión (¡menos discutido!) de algunas tendencias ideológicas que en la actualidad se dan a la tarea de castrar la esencia clasista al problema de la mujer.

De acuerdo al entender de algunos pensadores burgueses, la situación de opresión económica y de alienación cultural femenina, como un común denominador en la mayor parte del mundo actual trata de justificarse o encontrar una cómoda explicación de carácter biológico y divino.

1.-La primera aseveración, maneja que la procedencia de la situación oprimida reside precisamente en su debilidad respecto al hombre.

2.-El idealismo como corriente filosófica se hace presente a través de algunas religiones-católica-que explica el surgimiento de la mujer a partir de la aparición del hombre.

Todas estas obscuras concepciones que intentan las causas fundamentales de la subvaloración constante de que es víctima la mujer, no están separados del pensamiento patriarcal difundido por la clase dominante. Ante eso, algunos militantes cobijados en la teoría revolucionaria del Marxismo-Leninismo, nos proponemos difundir la situación real de la mujer, como una respuesta demoledora a los gritos desesperados de la burguesía (¡igualdad entre el hombre y la mujer!) Que intenta garantizar la reproducción del pensamiento imperante con respecto a la condición de la mujer.

El estudio de la mujer bajo la óptica del materialismo histórico, conlleva a disponer de los hechos de la mujer en la primera formación económica-social que existió en el mundo: la comunidad primitiva.

En la producción de su existencia a la mujer corresponden los trabajos más livianos pero no por ello menos importantes. La mujer permanecía más tiempo en el “hogar” (en una cueva, en un gran árbol) al cuidado de los hijos, hecho por el que pudo observar a lo largo de miles de años, que pasaba con las semillas y deshechos de los alimentos que sobraba al hombre.

Lo anterior se remonta a etapas primitivas de la sociedad (hace unos cinco mil años para el caso de México), cuya economía se basaba en la recolección de frutos, en la pesca y en la caza de animales.

El hombre no sembraba sino recolectaba frutos silvestres, no criaba animales, sino los cazaba. Lo que recolectaba o cazaba pertenecía a todos los de la tribu y entre ellos se repartía.

Por permanecer más tiempo en el refugio, la mujer pudo observar que las semillas tiradas al suelo germinaban. Fue ella quien observó por mucho tiempo que los restos de granos y semillas, carnes o huesos atraían a ciertos animales silvestres que con el tiempo fueron domesticados.

El proceso de observación permanente de lo que sucedía con semillas y desechos de comida, inspira a la mujer a sembrar así aparece la agricultura. Está fue desarrollada en un principio por la mujer como primera técnica de producción. Simultáneamente empieza un proceso de domesticación, lo cual implica obtener comida sin arriesgar la vida con los animales salvajes.

Mientras el hombre se enfrentaba a las fieras salvajes por métodos violentos, la mujer por medio de procesos intelectual es como la observación dominaba la incipiente agricultura y ganadería. ¡No es esto una muestra señores de que la mujer es igual de audaz que el hombre! Sigamos para colmo de los machos: en el tiempo en el que escaseaban los alimentos la tribu se apoyaba en el trabajo que la mujer desarrollaba.

Las mujeres eran las encargadas de la educación de los niños. Por lo que tenían más autoridad que el hombre. La mujer planeadora de la economía de la tribu adquiere singular importancia, ahí el “matriarcado” marco social donde las mujeres decidían la suerte de todos.

Con el perfeccionamiento de la agricultura y la ganadería, el hombre se de sedentariza, cultiva y cuida de los animales sin necesidad de arriesgarse.

A finales del comunidad primitiva y con la aparición de la propiedad privada sobre los medios (de la familia y el Estado); aparece también la mujer como un ser relegado a segundo plano. La aparición de la mujer en la sociedad como objeto, se da a partir del surgimiento de la propiedad privada ¡Por lo tanto su emancipación -como sujeto-tendrá como principal condicionante, la abolición de la propiedad privada!

En las demás etapas por las que pasa la humanidad (esclavismo, feudalismo y capitalismo), la mujer carece hasta de voz, convirtiéndose en “objeto estético” del hombre con la única finalidad de producir la especie.

Tras la denominación de “máquinas de producir hombres” (concepto de Napoleón Bonaparte) los ideólogos de la clase dominante tratan de exprimir hasta la última gota, lanzando las consignas cargadas de divisionismo como;¡ Por la liberación femenina! (Entendiéndose como la resistencia de la mujer al hombre a opresor)El único objeto de dicho movimiento impulsado por la burguesía, es el de destruir la unión inseparable de la familia proletaria, la liberación de la mujer estará siempre subordinada a la liberación del género humano por despojarse de ese fardo tan pesado llamado explotación.

Las causas del estrecho camino que el hombre deja a la mujer, no están determinado por las ideas de los hombres, sino más bien se determina por el sistema económico basado en la propiedad privada. Es pues la estructura económica de la que fluyen los conceptos de superioridad intelectual y física del hombre sobre la mujer.

Publicado en el núm. 2 del “21 de Julio”. Órgano de expresión y Organización de la Coordinadora Nacional de Exnormalistas Rurales (C.N.E.R), mayo de 1986.

Tres décadas después

Después de tres décadas y la huella de la mujer por el paso de su propia historia, no ha cambiado mucho, las mujeres seguimos siendo vistas como máquinas de hacer hijos,  muchas veces como objeto sexual, con ciertas medidas necesarias para lo típicamente aceptado como belleza; seguimos obteniendo trabajos en los cuales son tomados en cuenta los atributos físicos; seguimos recibiendo salarios menores a los de nuestros compañeros varones; continuamos siendo encarceladas por defender nuestro derecho a defendernos de la violencia física, a la que muchas mujeres no sobreviven; somos señaladas por la cantidad de parejas, en nosotras “dos son muchos” pero para nuestros compañeros, “cinco son pocas”, así enumeramos nuestras des-equivalencias para darnos cuenta que hemos avanzado poco en este sistema de opresión.

Entre las trabajadoras, no tenemos voz y, que nuestra palabra no se toma en cuenta, los siglos pasan y se llenan la boca, en el argot académico, de ese “enfoque de género” pero, el sistema capitalista sigue actuando contra el género femenino; por ello sostenemos que esto no es una lucha de sexos, es una lucha de clases.

La emancipación de los hombres está íntimamente ligada a la emancipación de las mujeres, porque las mujeres representamos dentro de esta lucha la conquista de la mitad del cielo o un poco más.

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